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Prólogo
por Dra. Blanca R. García
Después
de haber editado los libros de Juan Suárez durante
doce años, Mi cantar me ha tocado tan hondo, que he
sentido el deseo de escribir este prólogo. Es un canto
de amor a la vida, al dolor, a la familia y a la patria.
Es
también un grito de esperanza, cuando dice que a través
de la fe, es posible alcanzar de nuevo la felicidad.
Lleva un profundo mensaje para aquellos que sufren
de un amor que se fue, por una u otra razón. Como
bien proclama el autor, –la vida se rehace.
Vemos
en Juan Suárez, desde su primer libro Contra el viento,
–y en todos– un mensaje profundo de Dios. A medida
que vamos leyéndolos se descubre en ellos un marcado
panteísmo. Un ejemplo lo encontramos en este libro,
en el cantar que titula Primavera: «Exuberante divino
milagro. Cada vez que regresas, renazco a la vida.
Siento que el Dios vivo está en ti. Transfiguración
excelsa detrás del invierno, sublime armonía, colores,
belleza...».
Juan
Suárez se vuelca en sus cantares con tal fuerza, que
conmueve. Cuando dice: «Creo en Dios, en el amor,
en la amistad...», o en este otro: «Creo en el Dios
vivo, perenne en la naturaleza exuberante...».
En
Pasión de amor, grita en ímpetu: «Pero tú que amas.
Que no puedes vivir sin lo que tienes. Que vives aferrado
al imposible, no puedes dejar de preguntarte, ¿por
qué no va a existir el milagro verdaderamente milagroso?».
Cuando
en su Milagro de amor, se refiere a la Fe, nos acerca
a Jesús: «El fruto vivo de la concepción, dormido
en el regazo tibio de su madre santa, crece. A su
debido tiempo, rompe con todo aquello que lo ata buscando
libertad. Comienza el viaje misterioso y bello de
la Redención». En este libro lleno de cavilaciones,
Dios queda por encima de todo sin que lo humano pierda
lo fundamental.
El
sentido de familia le domina: la maternidad, la dignidad
del padre, los hijos y los nietos. Veamos como lo
presenta en su cantar, El cabeza de familia: «Es figura
central en un hogar. Es quien permite que los hijos
crezcan en un ambiente apropiado. Donde existe el
cabeza de familia, salen los hijos que pueden impartir
verdadera justicia, gobernar con decencia, y calzarse
dignamente las Sandalias de Jesús. ».
Nos
describe en su prosa su llegada a La Habana, su pasión
por ella, la gran aventura de su juventud. Finalmente,
aflora en su canto, su inmenso dolor. La Patria. La
rotura grande de su vida, dejar su tierra, salir al
exilio. Conocer lo que es vivir en suelo ajeno. Juan
Suárez en su tragedia no sucumbe en la diáspora que
le toca vivir, sino que surge con mayor brío.
En
este ser humano convergen los tres elementos que son
necesarios para conseguir que un sueño se pueda convertir
en realidad: fe, iniciativa y una capacidad ilimitada
para trabajar.
Este
libro es el recuento de una vida con dos vertientes
definidas: triunfo y desventura. A través de su prosa,
nos lleva a conocer su devoción a Dios, sus grandes
amores, su bello sufrir, su renacer; y también, el
inmenso dolor por su Patria.
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