|
Las
Charlas
¿Quién eres tú, ahora y allí?
No
se viene a la tierra sólo a luchar por comer. Cada
cual tiene el derecho que le viene de Dios, de vivir
su propia vida, y nada ni nadie está autorizado para
imponerle otra. Se es libre por mandato de la divina
providencia, libre como los pájaros.
Me
gusta repetir esta frase por la trascendencia que
tiene: Es más sencillo de lo que se cree, que un pueblo
totalmente desarmado, derribe a un gobierno repleto
de cañones.
Cuando
lleguemos al momento sicológico y cronológico, ustedes
en euforia a la calle agarrados de las manos cantando:
¡Cuba,
záfate!, nosotros el exilio cubano, sin importar
donde vivamos, iremos al Congreso de los Estados Unidos,
y a donde sea necesario, a luchar allí el futuro de
nuestra Cuba, la de todos. No existe tirano, por opresor
que sea, que resista la avalancha de un pueblo unido
y decidido a no tolerarlo.
Para
realizar esta gran aventura, sólo necesitamos que
prestes la debida atención, para que puedas asimilar
que el sistema comunista se sostiene en el poder,
únicamente por el miedo que le meten en el cuerpo
a sus tiranizados. La base en la que sustenta su fuerza
, se llama miedo, porque el miedo es el que
produce al pusilánime, al que no se atreve y al que
no hace nada. Pero el comunismo mi querido hermano,
tiene pies de barro. La famosa y superdotada Unión
de Repúblicas Socialistas Soviética, que estaba repleta
de aviones supersónicos, tanques y armas nucleares,
con un ejército profesional de seis millones de soldados,
se vino al piso como una Magdalena.
El
famoso muro de Berlín sólo necesitó que un joven de
la calle, se trepara en él, y con una pequeña herramienta
empezara a darle golpes, para que llegaran miles y
miles y lo derribaran.
Cuba
está madura para zafarse de este loco endemoniado
que la desgobierna como le da la gana a su cerebro
descarriado. Tenemos que tirarlo por la borda. ¿Cómo?
¡Mucho más fácil de lo que te imaginas! Sólo es necesario
que descubras lo que han hecho contigo.
Tú
has sido enjaulado interiormente, por adentro. Desde
niño te sembraron los cordeles mentales y de esos
cordeles que sembraron ayer, se valen hoy para confundirte.
Este sistema opresor, necesita someter el entendimiento
para sostenerse en el poder. El comunismo únicamente
busca a base de mentiras, que llegues a pensar lo
que más le conviene. Que sólo puedas razonar a su
forma y manera.
Desde
que este déspota llegó al poder el primero de enero
de 1959, no ha hecho más que desprestigiar a la Cuba
de ayer, repitiendo sin descanso: que la banca no
era más que una gavilla de bandoleros. Que la empresa
libre, era una inmoralidad. Que los poseedores de
tierras eran unos latifundistas, como si el latifundio
fuera un pecado. En Los Estados Unidos existen compañías
agrícolas, que son dueñas de granjas tan grandes como
la Isla de Puerto Rico. Un ejemplo de esto es la finca
ganadera Rancho King, en el estado de Texas.
Dijo
que la iglesia estaba al servicio de los poderosos.
Que los exiliados nos fuimos porque éramos unos traidores.
Que la familia cubana no valía nada. ¿Sabes por qué
se expresaba en esta forma? Porque él necesitaba que
el pueblo de Cuba perdiera la fe en sus instituciones,
para que no creyera en la iglesia, en la familia,
en la amistad, en el sistema judicial, en la banca
y en el comercio. Tenía que destruirle, los valores
eternos por ser los que dan la fortaleza interior
al ser humano. Finalmente, sometió a la nación de
tal forma, que hoy Cuba no es más que un montón de
escombros.
Una
sociedad que ha convivido con la mentira por más de
cuatro décadas, tiende a aceptarla como cosa normal.
Cuando un pueblo vive durante tantos años lleno de
temores, que siente cómo lo someten, cómo le quitan
sus libertades, que lo coaccionan y lo obligan a que
voluntariamente haga lo que no desea; siempre en un
terror calculado y premeditado por aquellos que lo
gobiernan. ¿Sabes lo que les sucede a muchos?, que
todo lo aceptan para finalmente quedar paralizados
sin poder hacer nada.
Como
esta charla se titula ¿Quién eres tú ahora y allí?,
esta noche cuando estés con la cabeza en la almohada,
medita en el destino que te ha tocado vivir. Piensa
que lo que tú eres hoy, mañana lo serán tus hijos.
Trata seriamente de descubrir quién tú eres ahora
y allí. Repasa mentalmente todo lo que te hacen y
te obligan a hacer. Después, búscale un nombre a lo
que tú eres. Busca ese nombre con la mayor sinceridad
¡y póntelo para que te duela! ¿Sabes por que?,
porque hasta que un ser humano no se descubre en toda
su miseria interior, no comienza a sentir los afanes
de la redención.
Ha
llegado la hora: ¡las trompetas de Jericó han sonado,
las murallas van a empezar a caer!
¡Que
Dios te bendiga!
Habló para ti desde América libre,
Jonás.
|