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Las
Charlas
La santa ira
La
palabra Ira, según el diccionario significa:
Pasión del alma que mueve a indignación y enojo.
Además, furia o violencia de los elementos;
y también, ¡La Ira de Dios!, exclamación popular
que se usa para manifestar la extrañeza que causa
una cosa, cuando se teme que produzca sus malos efectos
sobre las personas. En el viejo testamento aparece
en diversas ocasiones la expresión: el furor de
su ira, refiriéndose a Dios.
La
ira en algunos momentos es necesaria, para zafarnos
de aquello que nos tiene en una situación deplorable.
Ejemplo: te casas, y al poco tiempo descubres que
aquello no sirve, que se ha convertido en un infierno,
y una mañana sin consultarlo con nadie, te llenas
de ira y acabas con el matrimonio. Lo mismo te sucede
con situaciones similares. Por la importancia que
tiene para ayudarte en tu poder de observación, fíjate,
en lo fácil que resulta para ti romper con lo que
te estorba en estos casos.
¡Ahora
bien!, ¿te sucede lo mismo en tu relación con el tirano
que sojuzga a Cuba? Te das cuenta cómo viniendo de
él, terminas aceptándolo todo.
Tú
sabes que vives enjaulado. Que para conseguir lo más
esencial, necesitas convertirte en un delincuente.
Que eres un ciudadano de segunda clase en tu propia
tierra. No te respetan. No cuentan contigo. En fin,
no eres más que un corre, vete y haz.
¿Sabes
por qué actúas de esta forma?
Porque
a ti, el sistema te educó desde niño para ser manipulado.
Desde el kindergarten te amarraron por dentro. Te
situaron los cordeles mentales y por esos cordeles
que sembraron ayer, tiran hoy para confundirte. No
te enseñaron a discernir, sólo a aceptar lo que te
digan ellos.
Descubre
que te han ultrajado. Que estos miserables utilizaron
tu infancia para distorsionarte el entendimiento.
Te engañaron desde muy niño.
Por
el amor de Dios, descubre lo que han hecho contigo,
y lo que han hecho con Cuba.
¡Indígnate,
llénate de ira!
Pedagógicamente
no te educaron para razonar ni te desarrollaron el
entendimiento. Te prepararon para obedecer consignas.
Tú actúas de la forma en que lo haces, porque estás
amarrado interiormente.
A
pesar de todo lo que te han inculcado, –si tú quieres–
existe una salida para romper esas amarras interiores
que llevas dentro desde niño. Tienes que liberarte
de ellas de una vez y por todas.
No
existe problema por difícil que sea, que no tenga
remedio. Vamos a tratar de que entiendas, lo que queremos
decirte: es necesario que te liberes de todos los
mitos que desde niño te han inculcado, y lo primero
que necesitas hacer es zafarte del miedo que les
tienes.
El
mecanismo que vas a utilizar para romper el temor,
se llama: no lo voy a hacer. Empezarás de la
siguiente forma: todo lo que te pidan que hagas voluntariamente,
diles que no. Si te amenzan con despedirte
del trabajo, contéstales: me da lo mismo. Cuando
te inviten para cualquier acto de los tantos que te
obligan a participar: sencillamente no vayas,
sin darles ninguna excusa.
¡Por
el amor de Dios!, aunque el miedo no te quepa en el
cuerpo, trata de actuar en esta forma, no te va a
pasar nada. No podemos seguir dando la sensación de
que el pueblo cubano perdió su cubanía histórica.
Tenemos que aceptar la responsabilidad de dar un paso
adelante. Cada generación viene a la tierra obligada
por mandato de Dios a luchar su destino. Al cubano
de hoy le ha tocado este momento doloroso.
Tenemos
que dar la cara. La tarea la tenemos que hacer
entre todos, pero tú tienes que dar el ejemplo, hacer
lo tuyo. Las mujeres también tienen que dar ese paso
adelante. Históricamente, la mujer en Cuba siempre
ha sido en los grandes momentos y en todas sus luchas,
símbolo de valentía y dignidad. No es permisible bajo
ninguna circunstancia que hoy, el símbolo de la mujer
cubana pueda ser el de la jinetera.
¡Por
el amor de Dios!
Rompe
con todo aquello que te ata a esa tiranía. Cómo, utilizando
la frase salvadora,¡eso
no lo voy a hacer!
No
es de repente que se llega a la audacia, es un camino
lento, seductor, muy atractivo, con la fascinación
que genera el peligro.
¡Llénate
de dignidad! ¡Despierta! ¡Indígnate!, hasta que llegues
a sentir intensamente, la santa ira, la ira redentora.
¡Lo
demás, queda a cargo de Dios!
¡Que
Dios te bendiga!
Habló para ti desde América libre,
Jonás.
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