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Las Charlas
El ideal

La gran diferencia que existe entre el hombre y los demás animales, es que él tiene entre muchas otras cosas, el raro privilegio de tener ideales. El ser humano equilibrado, necesita soñar, anhelar, y tratar de convertir esos deseos en realidad. Vivir sólo para alimentar el cuerpo, no es vida, eso se llama vegetar.

Trabajar allí donde lo decidieron otros. Tener que realizar lo que ellos quieren que yo haga, aunque yo no lo entienda, y aunque a mí no me guste. Tener que levantarme por las mañanas sabiendo que lo de hoy será más de lo mismo que fue ayer, y que mañana sucederá lo mismo. Sólo se vive así, de esta manera, cuando se vive sometido. En esta forma de vida no pueden existir ilusiones, ni se puede acariciar un ideal. Vivir sin ideales, es vivir enjaulado. Es un triste destino, es un vivir muriendo.

Aceptar la gran mentira que se vive en Cuba, sin tener el derecho a reunirte con quien tú desees, sin poder alimentar un sueño, una ilusión, un ideal, porque sabes que nada de eso lo podrás convertir en realidad; vegetar en esta forma, conduce a un tipo de locura, es una manera de morir a plazo fijo.

Es necesario descubrir que en toda Cuba no existe una familia feliz. Lo único que tenemos es maldad, dolor, miseria, injusticia, opresión y demencia. Hay que renunciar a vivir como siervos. Tenemos que comenzar a levantar los ojos, y pedirle a Dios que nos permita razonar, hasta entender el daño enorme que este enajenado le ha hecho a Cuba, en estas interminables décadas de locura.

Nuestro llamado de hoy, es el mensaje de tus únicos hermanos, el exilio cubano.

Es un grito de amor y de esperanza.
¡Lázaro, levántate, Mariana, levántate!

¡Cuba está en las manos de Dios!
Las trompetas de Jericó han sonado,
las murallas van a empezar a caer.

Por el amor de Dios, conviértete en un opositor. No transijas y únete a nosotros que lo vamos a lograr. Haz algo, lo que se te ocurra, por pequeño que sea. Muchas acciones pequeñitas son las que forman una realización grande.

Juntos de la mano lo vamos a lograr.
La carga será ligera, lo haremos entre todos.
Dios, ustedes y nosotros, somos mayoría aplastante
.

Dentro de cada uno de nosotros, existe la fuerza redentora que viene de Dios. Se trata de las fuerzas atávicas, que no son más que los sueños, las esperanzas y las ilusiones que duermen en lo hondo de cada ser humano. Tenemos que romper las amarras interiores que nos atan sicológicamente, hasta llegar a sentir el intenso deseo de libertad.

Cuando nos sentimos totalmente indefensos y que no somos más que pluma al viento; cuando llegamos a creer firmemente que no valemos nada, que somos barro, miseria, debilidad; cuando el dolor y el desaliento nos rodea, y el temor es nuestro más fiel compañero; por una paradoja del ser humano, por algo que no podemos explicar pero que existe aunque no lo entendamos, estamos maduros para que nos conviertan en atrevidos y audaces.

Te lo voy a poner de esta forma, para que lo entiendas. Entre cobarde y valiente, entre entregado y rebelde, entre sumiso e indomable, sólo existe una pequeña diferencia, se llama actitud.

Para crear una actitud decidida sólo necesitas desearla, acariciarla y soñarla. Esto comienza y se forma en tu mente, muy adentro de ti. Por lo tanto, empieza desde ahora mismo a pensar:

¡Yo puedo ser decidido! ¿Por qué no?
¡Quiero ser valiente, yo debo, yo puedo!

Para rematar todo esto, únicamente necesitas pedirle a Dios, a ese Dios que te ama: –dame la fortaleza que me falta en este momento. Tú, mi Dios que todo lo puedes, dame la valentía que no tengo. Sálvame para que me uses en medio de tus hijos, para honra y gloria tuya.

¡Mi Dios, mi poderoso Dios,
quiero ser tuyo de veras!

¡Mira, mi hermano querido del alma!, no solamente vamos a salvar a Cuba, sino que vamos a salvarnos todos. Liberaremos a Cuba de toda esa miseria que la tiene sojuzgada. El exilio recuperará el derecho de volver a Cuba cada vez que lo desee. Para ustedes, Cuba se convertirá en la tierra prometida. Podrán tener ilusiones y acariciar ideales, y comenzar a vivir a plenitud.

Es de sentido común que los cubanos vislumbren que la revolución –salvo excepciones– los descarnó de los valores humanos, espirituales y divinos. ¿Sabes el por qué? Porque si no crees en nadie ni en nada, si no tienes iglesia, si no tienes familia, si no tienes amigos; al conocer que te han sometido totalmente, que estás lleno de miseria y de dolor; en estas circunstancias al descubrir el destino adverso que te ha tocado vivir, terminarás pensando que Dios te ha abandonado, que estás indefenso y que no vale la pena luchar, para finalmente, quedar paralizado sin que nada ni nadie te importe. ¡Y eso, precisamente eso!, es lo que ellos quieren y necesitan de ti, convertirte en una marioneta.

Por el amor de Dios, descubre lo que han hecho contigo y con los tuyos, dónde quedaron tus sueños, tus fantasías y tus ideales. Descubre todo esto para que te indignes y te vuelvas un disidente intransigente.

El llamado de hoy es un grito de libertad. Es el llamado a despertar en ti, el intenso deseo de ser libre, de vivir, de soñar, de tener ideales. Es el llamado a romper tu apatía, que tanto daño hace en estos tiempos, y que no permite que la valentía que Dios te puso dentro desde niño, salga y te deje gritar a todo pulmón, ¡Cuba!, ¿qué quieres de mí?

Es el llamado a que aceptes llevar dentro de ti, la honra y el honor de Dios, para que no tengamos que decirte lo que tienes que hacer. Finalmente, sólo me resta recordarte que no es de repente que se llega a la audacia, pero se llega y se puede, cuando uno lo desea intensamente.

¡Que Dios te bendiga!
Habló para ti desde América libre,
Jonás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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