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Las
Charlas
A dónde vas, y porqué te llevan
A
nosotros los cubanos, nos ha tocado vivir la agonía
de una época. Cuba ha sido dividida. La familia cubana
está desbandada. La felicidad se fue de Cuba. El miedo
es parte del vivir cotidiano. La dignidad de la persona
no se respeta. La economía es un desastre completo,
y lo peor de todo, no hay libertad.
Jamás
en toda su historia, el pueblo cubano ha tenido que
carecer de tantas cosas. Obligado a vivir sin lo más
elemental que necesita cualquier sociedad organizada.
¡Hasta
cuando vamos a tolerar esta
calamidad que lleva más de cuatro décadas!
Al
llegar a La Habana, en enero del cincuenta y nueve,
este gran aventurero, se llenó la bocaza para decir:
–¡Cuba,
este será tu último año de miserias!
¡Qué
ironía!, cuando este loco endemoniado bajó
de la Sierra Maestra, en toda Cuba desde San Antonio
a Maisí, abundaba la comida en los comercios de víveres.
Las tiendas de ropa estaban repletas. Las ferreterías
tenían todo lo que el hombre de la calle necesitaba
para su hogar.
Las
peleterías estaban atestadas de toda clase de zapatos,
que el más infeliz de los cubanos podía comprar con
sus recursos. Las pastelerías estaban repletas de
dulces y podías comprar y comer todos los que te diera
la gana. Las jugueterías vendían durante todo el año
juguetes que podías comprar con pesos cubanos, que
siempre en la Cuba de ayer estuvo a la par del dólar.
Las fruterías y los puestos de helados, pululaban
por toda la isla, ofreciendo lo que tan generosamente
produce nuestra tierra.
¡Además,
sólo para que lo sepas, nadie abandonaba el país,
no existía el exilio.
Se
me ocurre preguntarte ahora, cuarenta y tantos años
después de la llegada del comunismo, ¿qué cosa es
Cuba? ¿Qué queda de la famosa Habana, conocida como
la Perla del Caribe? ¿Qué cosa es hoy la economía?
¿Los hogares, la familia, el matrimonio? ¿Quién eres
tú hoy ahí, en ese montón de escombros, que es la
Cuba de hoy?
¿Dónde
se puede comprar en la Cuba de hoy, si no tienes dólares,
lo más esencial que necesita el ser humano para que
a su martirio se le pueda llamar vida? Dime, ¿dónde
encuentras hoy en toda Cuba, una bodega decente? ¿Una
pastelería donde poder llevar a tu familia los domingos
a disfrutar de la vida? ¿Una juguetería, donde poder
comprar regalos para tus hijos, para que puedan soñar?
¿O una ferretería donde adquirir un pestillo, una
cerradura o una lata de pintura?
Mi
hermano penitente, no le des más vueltas, descubre
el destino que te ha tocado vivir. Por un raro misterio
de predilección a nuestra Cuba le ha sido dado vivir
como pueblo, una de esas horas amargas que a veces
Dios le regala a un grupo grande para templarlo como
el acero.
Pocas veces en la historia del hombre, a la locura
y a la enajenación le es permitido dirigir los destinos
de un pueblo. A nosotros los cubanos por un raro sino,
nos ha tocado vivirlo en carne propia por más de cuatro
décadas; y aunque no lo creas, el actor principal
en este drama eres tú.
Tú,
el que no cuentan contigo para nada. Al que le dicen:
corre, vete y haz, desde que te levantas hasta que
te acuestas. Que tienes que tolerar cada vez que a
ese descarriado mental, se le ocurre montar una manifestación
multitudinaria, tengas que dejar lo tuyo, salir corriendo
y estar presente para levantar tu brazo y mover tu
banderita; que él necesita, que aparezca en la televisión
internacional para sus propósitos.
¿Te
das cuenta a dónde vas y porqué te llevan? Analiza
lo que han hecho contigo.
Tú,
que en todos estos largos y dolorosos años, has visto
cómo le rebajan la moral al pueblo. Porque eso es,
precisamente lo que buscan ellos. ¿Sabes
por qué? ¡Para que se quede desnudo por adentro, Entiéndelo,
descúbrelo por el amor de Dios! Es por esto que viven
llenos de miedo, que todo lo aceptan, creyendo que
Dios los ha abandonado.
¿Sabes
una cosa? Tú, que en este mismo instante estás
ahí, te tienes que poner los pantalones largos. No
te queda otro camino, tienes que sacar al varón dormido
que a base de miedos tus esclavizadores te han metido
en las entrañas.
Quiero
que sepas que me cuesta mucho decir lo que te he dicho.
Quien te habla no es un político o un revolucionario.
Es alguien que quiere mucho a Cuba. Que siente por
ti, una necesidad que le viene de Dios, de explicarte
estas cosas para que las entiendas.
Como los que te dominan te han vuelto ciego y sordo,
tienes que descubrir lo que han hecho contigo, saber
a dónde vas y quién tú eres, por esta sencilla razón:
hasta que una persona no llega hasta el fondo de su
tragedia, no comienza a utilizar lo que Dios le puso
dentro. Únicamente, los que han conocido las grandes
oscuridades están condicionados para llegar a la luz.
Sólo
aquel que se ha sentido cobarde hasta el fondo, está
maduro para que lo conviertan en decidido y valeroso.
Quien ha sido sucio de verdad, siente la necesidad
de convertirse en limpio. Un pueblo que ha tenido
que vivir lo que Cuba ha tenido que soportar, se tiene
que volver intransigente e irreverente.
Aquellos
que han sido llevados hasta el extremo en la represión
de sus libertades, no les queda otro camino que volverse
resueltos y osados. Quien ha sido engañado, desarmado,
sometido y hambreado, si se quiere salvar, tiene que
convertirse en atrevido y audaz.
Ha
llegado el momento. El destino de Cuba, el tuyo, el
de tus hijos y el de tus hermanos, está en tus manos.
¡Decídete,
juntos lo vamos a lograr!
¡La
solución es una!
Tirarnos a la calle en racimos humanos, cantando:
¡Cuba, záfate!
¡Que
Dios te bendiga!
Habló para ti desde América libre,
Jonás.
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