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Tres grandes intenciones:
Primero,
ayudar a reparar el daño que nuestra sociedad se hace
al depender cada vez más del comer en la calle.
Segundo,
llevarle a la juventud de hoy, una frase que fue muy
famosa en los tiempos de nuestros abuelos «el amor
entra por la cocina». La destreza del arte culinario
es uno de los caminos para crear felicidad en la familia.
Ambos cónyuges la pueden desarrollar en los hogares
de hoy, incluyendo a los hijos por pequeños que sean,
para irles fomentando el placer de compartir juntos
distintas actividades y responsabilidades dentro y
fuera de la casa.
Tercera,
dejar establecida mi opinión de que una buena salud
y una larga vida, dependen fundamentalmente de los
buenos hábitos de comida a temprana edad, y por supuesto,
de una herencia saludable de familia.
Este
libro se llama Disfrute cocinando, porque quiero enviar
un mensaje a todas las familias para que participen
en los preparativos de estos sencillos, económicos
y saludables platos que han sido preparados por abuelas,
madres, familiares, amigas y algunos de los que aprendí
de mis maestras de cocina en la Escuela del Hogar
de Matanzas, Cuba.
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